Caballero sin espada (1939)


Caballero sin espada

Conseguir once nominaciones a los Oscar nunca es tarea fácil. Frank Capra lo consiguió con Caballero sin espada justo el año en el que Lo que el viento se llevó fue, como todos sabemos, la gran ganadora de la noche dejando tan sólo libre la categoría de guión original para que esta película ganase el premio.

Sin embargo, eso no quiere decir que Caballero sin espada sea una película menor, sino que, al contrario de lo que ocurre en los Oscars de los últimos años, la candidatura de mejor película congrega varias obras maestras como son esta, la mencionada Lo que el viento se llevó, además de La diligencia, El mago de Oz, Cumbres borrascosas o Ninotchka.

Por lo tanto, es inútil pensar en que una película es mucho mejor que la otra. Lo que vemos es que todas las películas son diferentes, y con Caballero sin espada está presente la película con trasfondo político de todas las nominadas, dándole un toque de atención a la sociedad sobre las clases dirigentes, que se aprovechan de forma descarada de sus ciudadanos. En este caso, nos habla de un senador primerizo, Jefferson Smith, que decide entrar en política por su mentor, el senador Paine. La rectitud política es lo que trazaba el camino de Paine, o por lo menos eso es lo que cree Jefferson, que pronto tendrá que ponerse las pilas para aguantar todo tipo de desidia por parte de los políticos con los que tiene que tratar.

Los políticos con los que se encuentra están metidos hasta las cejas en tramas de corrupción, en mentiras y en todo lo que puedan con tal de amasar más dinero y conseguir mantener su fortuna. El senador ejemplar que mantiene una actitud más corporativa es Jim Taylor, uno de los senadores más corruptos y más hipócritas de Washington. Apoyándose en su secretaria Clarissa Saunders, Jefferson intentará sacar a la luz todos los trapos sucios al darse cuenta de que su propuesta para hacer un campamento para niños se tergiversará por todos los senadores, preocupados por llenar sus arcas y manejar al ingenuo Jefferson para que sea como ellos. Clarissa es, sobre todo, una secretaria que sabe cómo desenvolverse en todo este tipo de situaciones en Washington, y es eso precisamente lo que necesita Jefferson: alguien en quien apoyarse.

Tildada como comunista en el año que se estrenó por sus denuncias a la clase dirigente y a los empresarios, algo que por otro lado es imposible por la ideología retrógrada de Capra, ahora la vemos como una película que ensalza la actitud norteamericana y la gran moral de la sociedad estadounidense. Aún así, las grandes interpretaciones de James Stewart sobre todo, y de Jean Arthur y Claude Rains acompañándole, hacen el visionado de Caballero sin espada como algo imprescindible para todos los que nos guste el cine clásico. Además, el tono de comedia se mezcla muy bien con el drama y la intriga política, de la mano de uno de los maestros del cine: Frank Capra.

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